| Antonio Gramsci y la revoluciуn italiana |
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| miйrcoles, 14 de mayo de 2003 | |
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Han pasado sesenta y seis aсos desde la muerte de Antonio Gramsci, uno de los fundadores del Partido Comunista de Italia (PCI). En todo este tiempo, sus mejores ideas y posturas polнticas han sido distorsionadas, extrapoladas de forma abusiva, falsif
Han pasado sesenta y seis aсos desde la muerte de Antonio Gramsci, uno de los fundadores del Partido Comunista de Italia (PCI). En todo este tiempo, sus mejores ideas y posturas polнticas han sido distorsionadas, extrapoladas de forma abusiva, falsificadas y vendidas en rebajas por la propaganda estalinista y reformista. Tres generaciones de militantes comunistas han sido engaсadas acerca de este hombre, cuyos retratos estбn colgados en cientos de locales de Refundaciуn Comunista (PRC) y de los Demуcratas de Izquierda (DS), partidos herederos del PCI. Desde la posguerra hasta hoy, los dirigentes de los partidos obreros han dibujado a Gramsci como el paladнn de la lucha por una moderna democracia parlamentaria, como el teуrico que modernizу el marxismo de forma original, adaptбndolo a las peculiaridades de la sociedad occidental avanzada y democrбtica. No contentos con esto, la obra de maquillaje y momificaciуn ha llegado a verdaderas exageraciones, describiйndolo como mбs vigente y dialйctico que Marx, Lenin y Trotsky. Pero las ideas y la historia polнtica de Gramsci no se corresponden con esta propaganda.
I LA VERDAD ES REVOLUCIONARIA En vida de los grandes revolucionarios, las clases opresoras les someten a constantes persecuciones, acogen sus doctrinas con la rabia mбs salvaje, con el odio mбs furioso, con la campaсa mбs desenfrenada de mentiras y calumnias. Despuйs de su muerte se intenta convertirlos en iconos inofensivos, canonizarlos por decirlo asн, rodear sus nombres de una cierta aureola de gloria para consolar y engaсar a las clases oprimidas, castrando el contenido de su doctrina revolucionaria, mellando su filo revolucionario, envileciйndola. En semejante arreglo del marxismo, se dan la mano actualmente la burguesнa y los oportunistas dentro del movimiento obrero. Olvidan, relegan a un segundo plano, tergiversan el aspecto revolucionarios de esta doctrina, su espнritu revolucionario. Hacen pasar a primer plano lo que es o parece ser aceptable para la burguesнa. Lenin, El Estado y la revoluciуn, 1917 Estalla la revoluciуn en Europa La revoluciуn que se desarrollу desde febrero a octubre de 1917 en Rusia cambiу el curso de la historia, sirviendo de inspiraciуn al movimiento obrero internacional durante generaciones. 1917 sacudiу de arriba a abajo la sociedad, transformando los partidos obreros y los sindicatos. "Hacer como en Rusia" era la respuesta que la clase obrera sentнa poder dar a la miseria y a la guerra del capital. Las manifestaciones de solidaridad con la revoluciуn reunнan a millones de trabajadores. Desde el principio y en primera fila, paнs tras paнs, se encontraban las mujeres trabajadoras y los jуvenes. La lucha de la clase obrera europea en Alemania y Centroeuropa, Inglaterra, Francia, Italia o Espaсa jugу un papel fundamental en la derrota de la ofensiva militar contra el Estado soviйtico por parte de los ejйrcitos capitalistas, asн como en el fin de la Primera Guerra Mundial. A setenta aсos de la apariciуn de El manifiesto comunista de Marx y Engels, el fantasma del comunismo recorrнa el mundo haciendo temblar a la burguesнa. La revoluciуn italiana conocida como el Bienio Rojo fue contemporбnea de la Repъblica Soviйtica Hъngara, de la Huelga General Revolucionaria en Espaсa y de la Revoluciуn Alemana de 1918-19. Pero en esa ocasiуn el Partido Socialista Italiano (PSI) perdiу una enorme oportunidad histуrica: los trabajadores del norte ocuparon las fбbricas y, en el punto бlgido del proceso (septiembre de 1920), medio millуn de obreros las paralizaron durante semanas a lo largo de toda Italia; los campesinos del norte y del sur ocupaban las tierras, y hasta los campesinos pobres mбs atrasados que estaban alrededor del Partido Popular fueron atraнdos por la revoluciуn. El desarrollo del movimiento fue tal, que una direcciуn revolucionaria consciente hubiera podido unificarlo y llevarlo a la victoria. El PSI era un partido muy enraizado entre la clase, fortaleciйndose dнa a dнa: dirigнa el mayor sindicato, la Confederaciуn General de Trabajadores (CGL), y administraba miles de ayuntamientos y cooperativas obreras. La victoria de la Revoluciуn italiana hubiera podido romper el aislamiento de la Revoluciуn Rusa, cambiando el destino de la revoluciуn mundial. Pero la historia ha demostrado que una direcciуn revolucionaria no se puede improvisar. En el proceso revolucionario, el proletariado no tiene tiempo de sacar todas las conclusiones correctas, ni de corregir sus errores ni los de sus dirigentes. El tiempo de la revoluciуn es objetivamente limitado y las decisiones que se adoptan en cada momento exigen un gran conocimiento previo de la tбctica y la estrategia. El partido revolucionario, pues, tiene que jugar un papel que la clase obrera no puede improvisar en pocos meses. Por eso el partido es condiciуn necesaria, aunque no suficiente: debe saber ganar la confianza de su clase con paciencia, para que en la etapa decisiva el proletariado asuma sus ideas, su programa y sus mйtodos. Sin un nъcleo firme de cuadros preparados y con raнces en la sociedad es imposible elaborar las consignas adecuadas para cada momento de la revoluciуn; y mбs difнcil aъn es resistir las enormes presiones de todo tipo que se producen durante las convulsiones sociales. Las corrientes centristas en los partidos obreros, tнpico producto de los perнodos revolucionarios, oscilan entre el reformismo y el marxismo bajo las presiones que reciben de la calse obrera y de los acontecimientos. Estas corrientes nada tienen que ver con una direcciуn revolucionaria consecuente. La mayorнa de los dirigentes del PSI se declaraban "maximalistas", es decir, partidarios del programa mбximo de la transformaciуn socialista, pero en realidad no eran mбs que centristas porque, desde el final de la guerra, habнan tocado los tambores de la revoluciуn sin prepararla, y por eso llegaron completamente desorganizados a la cita del Bienio Rojo. Igual que la guerra, tambiйn la revoluciуn tiene en cada fase un centro principal de operaciones. En Turнn, el frente revolucionario mбs importante en 1920, militaba Antonio Gramsci. Sus posturas polнticas, a pesar de ser la vanguardia del PSI, estuvieron en minorнa. La falta de una corriente organizada alrededor de sus ideas dentro del partido fue decisiva para la derrota de la revoluciуn. Trotsky comentarб: "Si al acabar la guerra no hubo en Europa ninguna revoluciуn triunfante fue porque faltу el partido", y hasta el socialista Nenni confirmarб en 1926 que "el juicio [de Trotsky] es exacto en lo referido a Italia". De la experiencia de la derrota de la revoluciуn y de la influencia de la Internacional Comunista (IC), fundada en 1919, naciу el Partido Comunista de Italia (PCd?I), escisiуn revolucionaria del PSI en el Congreso de Livorno de enero de 1921. Los partidos comunistas que nacieron por toda Europa atrajeron rбpidamente a los sectores mбs conscientes, aunque todavнa minoritarios, de la clase obrera, y todavнa mбs rбpidamente atrajeron a los jуvenes de los partidos socialistas. Pero en ningъn paнs, excepto Francia, lograron los comunistas ganar inicialmente a la mayorнa de la base, que apoyaba a los dirigentes centristas y reformistas de los partidos obreros y los sindicatos tradicionales. Ocasiones revolucionarias muy claras volvieron a presentarse a lo largo de los aсos 20 y 30 en Europa. Tal como demostrу la experiencia del partido de Lenin, una direcciуn revolucionaria necesita tiempo para forjarse, seleccionar sus cuadros, afinar las armas teуricas y organizativas, enraizarse en la clase obrera. Asн, sucediу que muchas direcciones de los jуvenes partidos comunistas se demostraron inmaduras, a menudo poco humildes e impacientes, y pecaron de ultraizquierdismo y sectarismo hacia amplios sectores de los trabajadores organizados. La humanidad pagу la ausencia de una direcciуn marxista de masas con las dictaduras fascistas de Italia, Alemania y Espaсa y con la Segunda Guerra Mundial. Este tambiйn fue el precio a pagar por otra causa: el atraso, el aislamiento y la consecuente degeneraciуn burocrбtica de la URSS. En este contexto, Gramsci y Trotsky fueron los ъnicos dirigentes comunistas que comprendieron claramente la naturaleza del fascismo como una reacciуn desesperada de las masas de las clases medias ante la falta de una salida revolucionaria a la crisis del capitalismo. Sobre esta reacciуn se basу la gran burguesнa y su Estado para aplastar todas las organizaciones obreras y alejar el "fantasma del comunismo". Fueron los fascistas quienes arrestaron a Gramsci en Roma el 8 de noviembre de 1926, encerrбndolo en la cбrcel hasta su muerte once aсos despuйs. Gramsci y el movimiento comunista italiano Gramsci no malgastу su vida luchando por la democracia burguesa. Nunca teorizу sobre una repъblica italiana basada en la colaboraciуn entre las clases en provecho del capital, sino que fue de los primeros comunistas italianos en comprender la naturaleza y el papel de los sуviets que emergieron al calor del proceso revolucionario ruso de 1905: los уrganos del nuevo poder proletario, que en Italia tambiйn podrнan haber tomado el poder. Gramsci trasladу la experiencia de los sуviets a Italia, promoviendo la formaciуn de los comitйs de fбbrica de Turнn, que fueron el instrumento de lucha de la clase obrera en toda la regiуn durante el Bienio Rojo, y estimulбndolos con todas sus fuerzas desde las pбginas de L?Ordine Nuovo (El Nuevo Orden), el periуdico mбs avanzado de aquellos aсos, fundado por el propio Gramsci en 1919. ЎEsto no es precisamente luchar por una democracia parlamentaria! Otra cuestiуn que pretenden atribuirle a Gramsci los reformistas y estalinistas es la base teуrica de la "vнa italiana al socialismo" de Togliatti y del "eurocomunismo" de Berlinguer. Estas formulaciones sуlo han tratado de esconder en йpocas diferentes la misma polнtica errуnea: la colaboraciуn de los dirigentes de la clase obrera con la burguesнa para evitar conscientemente la transformaciуn socialista de la sociedad. Se ha utilizado a Gramsci para sostener la teorнa de que la clase obrera debe dirigir la sociedad, pero junto a las demбs clases sociales y sin salirse de los lнmites del Estado capitalista. Pero Gramsci fue revolucionario, comunista e internacionalista porque su militancia siempre tuvo un objetivo muy claro: derribar el capitalismo y expropiar a la burguesнa para instaurar un Estado obrero basado en los comitйs de fбbrica, como primer paso hacia el socialismo. Los propios reformistas, tratando de hacer sombra a las genuinas ideas del marxismo, han puesto en un pedestal las distorsiones de las ideas de Gramsci. Para ello han tenido que ocultar una realidad incуmoda: las aportaciones de Gramsci al arsenal teуrico del marxismo no pueden ocultar el hecho de que no logrу mantener la claridad de ideas de Lenin y Trotsky, ni tampoco la independencia de juicio de Amadeo Bordiga (otro revolucionario italiano y fundador del Partido Comunista), a la hora de enfrentarse a la degeneraciуn burocrбtica del Estado obrero soviйtico y de la Internacional Comunista. No sуlo no se opuso, sino que se sumу a la exaltaciуn estalinista del "leninismo", que nada tenнa que ver con el marxismo defendido por Lenin y que sуlo servнa para disimular la difusiуn del conformismo. Entre 1924 y 1926, Gramsci fue acrнtico y conformista con la burocracia estalinista, que acabу con el rйgimen de democracia interna del partido bolchevique y ahogу las legнtimas diferencias polнticas en el seno de la IC. Las consecuencias de este proceso, junto al reflujo de las luchas obreras y la reacciуn fascista en Italia, no resaltan las virtudes, sino las limitaciones teуricas y polнticas de Gramsci. Como secretario general, junto a Togliatti y Scoccimarro entre otros, impuso en el partido el mismo rйgimen autoritario de la degenerada IC, utilizando mйtodos burocrбticos similares a los del conjunto de los partidos comunistas en proceso de estalinizaciуn. Cuando Togliatti llegу a secretario general, completу la transformaciуn del partido italiano en instrumento de los intereses de la burocracia "sovietica", y sуlo tardу dos aсos en apartar y marginar secretamente a Gramsci, que desde la cбrcel empezaba a criticar la polнtica estalinista. II LA PARTERA DE LA REVOLUCIУN Antonio Gramsci, originario del sur de Italia (Cerdeсa), se matricula en la Universidad de Turнn gracias a una beca y a los sacrificios de sus padres. Pronto la pobreza amenaza su frбgil salud: no tiene ropa para el invierno ni dinero para comer; ademбs es vнctima de habituales crisis nerviosas, que nunca dejarбn de torturarle durante toda su vida. Pero dispone de una proverbial fuerza de carбcter. En 1913 se afilia al Partido Socialista, influido por los estudios sobre la dialйctica de Hegel y el materialismo histуrico de Marx. Dos aсos mбs tarde empieza a escribir para la prensa socialista de Turнn, ciudad en la vanguardia del movimiento obrero italiano. Con la guerra, la FIAT se ha convertido en la tercera industria italiana, habiendo aprovechado su propietario y los bancos aliados la carrera armamentнstica. Los obreros sin cualificaciуn, la mayorнa procedentes del campo, a menudo conviven en la misma fбbrica con los trabajadores especializados en los que se basan la FIOM (Federaciуn Italiana de Obreros del Metal, afiliada a la CGIL) y el PSI. Gramsci tiene 26 aсos cuando, en agosto de 1917, una multitud de 40.000 obreros acoge en Turнn a los atуnitos delegados de Kerensky gritando "ЎViva Lenin!", "ЎViva la Revoluciуn!". Igualmente pasу en Florencia, Bolonia, Milбn... A la semana siguiente, en Turнn hay enfrentamientos callejeros y en las barricadas mueren 50 obreros. El joven Gramsci, periodista socialista, comprueba en su propia piel la lucha de clases. Los obreros y la mayorнa de la poblaciуn italiana nunca habнan apoyado la guerra y ahora exigнan la paz porque 650.000 soldados italianos habнan fallecido, porque el subdesarrollo del Sur y el contraste entre Norte y Sur se hacнa crуnico, porque no aguantaban mбs la militarizaciуn de la vida del paнs y el deterioro de las condiciones de trabajo, y sobre todo porque faltaba el pan. Ademбs, se habнan dado cuenta que los empresarios industriales habнan estado obteniendo excelentes beneficios. Desarrollo industrial y crisis de la posguerra Italia habнa vivido durante la guerra un desarrollo industrial tumultuoso, concentrado en el triбngulo Gйnova-Milбn-Turнn en el Norte y alrededor de Nбpoles y Tйrni en el Centro y Sur, desarrollo al que habнa contribuido la fuerte participaciуn estatal. Con el conflicto imperialista, los empresarios metalъrgicos habнan aumentado sus capitales en un 252%. Pero el paнs dependнa mucho del capital financiero extranjero, no tenнa autosuficiencia alimenticia y debнa importar todo tipo de maquinaria, materias primas y bienes de consumo. La gran burguesнa no piensa en la reconversiуn de la industria bйlica y al final del conflicto se lanza a la especulaciуn financiera, para continuar amasando beneficios. Italia es el clбsico ejemplo europeo de desarrollo desigual y combinado del capitalismo. Desde hacнa 60 aсos, la burguesнa italiana pactaba con los propietarios latifundistas, demostrando su debilidad e incapacidad de jugar un papel revolucionario. Como en el caso de Espaсa, Portugal o Grecia, la revoluciуn democrбtica burguesa nunca habнa llegado al Sur ni a las islas. El atraso de la agricultura, junto con la requisa de las cosechas y la salida de millones de jуvenes hacia el frente, habнan acumulado el resentimiento de los pequeсos propietarios y empeorado las condiciones de casi cuatro millones y medio de asalariados agrнcolas y campesinos pobres, lo que explica las revueltas espontбneas en el campo y las frecuentes ocupaciones de tierras. Desde 1920, Gramsci dedicarб muchos escritos a la cuestiуn meridional. Ese mismo aсo, los obreros industriales suman 4.350.000, mientras que los trabajadores y empleados en los servicios suman 3.800.000. De estos ъltimos, buena parte constituye la burocracia estatal. Al final de la guerra se disparan la inflaciуn y el desempleo. Todas las clases bajas se ven afectadas. La pequeсa burguesнa estб cerca de la desesperaciуn y la clase obrera ve erosionados sus sueldos: se trabaja mucho, se come poco y no hay dinero suficiente para vivir. Los trabajadores italianos habнan vivido cuatro aсos de cуdigo penal militar en la industria bйlica, con el consentimiento, por medio de la FIOM, de la CGL. El autoritarismo en las fбbricas, la no aplicaciуn de la escasa legislaciуn laboral, los despidos arbitrarios y la completa carencia de servicios sociales son los ingredientes que provocan el estallido de la revoluciуn. El gobierno y la burguesнa son conscientes de ello y el PSI lo habнa previsto, pero, sobre todo, las propias masas lo perciben. Y la Revoluciуn Rusa viene a catalizar aun mбs esos fervores. La polнtica del PSI El PSI, junto con los bolcheviques, los socialistas serbios y bъlgaros y grupos reducidos como el Die Tribune, del holandйs Pannekoek, constituнan la excepciуn en la bancarrota reformista de la II Internacional. Sin embargo, no todos los que se oponнan a la guerra imperialista tenнan la misma claridad de programa que los bolcheviques. En aquel perнodo, los dirigentes del PSI levantaron la equнvoca fуrmula de "ni adherir ni sabotear", posiciуn que contrastaba con la de los bolcheviques y del mismo Lenin, cuya consigna era mucho mбs resuelta y directa: "Transformar la guerra imperialista en guerra civil". La distinciуn es importante porque mientras los bolcheviques se habнan preparado consecuentemente para la revoluciуn con su programa obrero, las reivindicaciones para los campesinos y el trabajo polнtico en el ejercito, los socialistas maximalistas italianos estaban esperando a la revoluciуn como se espera a un mesнas. Mientras que los dirigentes bolcheviques habнan trabajado mucho por la clarificaciуn teуrica y Trotsky habнa elaborado su teorнa de la revoluciуn permanente, los dirigentes socialistas Lazzari y Serrati no habнan querido afrontar ninguna lucha ideolуgica digna de ese nombre con el ala reformista de Turati (fundador del partido junto con Labriola). Aunque representase a la minorнa, Turati controlaba la direcciуn de la GLI y el grupo parlamentario, influyendo al aparato del partido. En la posguerra, el PSI siguiу confiando en la natural y gradual tendencia hacia el progreso de la sociedad, sin traumas ni cambios bruscos, de la anarquнa del capitalismo al orden socialista a travйs del Parlamento, un esquema ajeno al marxismo. El desarrollo econуmico de las ъltimas tres dйcadas del siglo XIX, junto con la consolidaciуn de las burocracias del PSI y de la CGL, habнan sentado las bases materiales para el programa reformista de los socialistas, enfermos del mismo "cretinismo parlamentario" que aquejaba a los dirigentes de la II Internacional. En agosto de 1917, Turati afirma en una carta a un amigo (del partido burguйs del presidente Giolitti): "Expongo esa cuestiуn a ti y al honorable Orlando muy claramente. Nosotros estamos viviendo, y vosotros lo sabйis mбs que nadie, en un perнodo que cada dнa parece mбs difнcil a causa del cansancio general causado por la guerra. Entre las masas socialistas, la tendencia saboteadora, que hasta la fecha hemos conseguido parar bastante bien, adquiere vigor y decisiуn. Contra ella, si no os decidнs a recurrir a aсos de guerra civil, no tendrйis otra defensa que la tendencia conciliadora representada por el grupo parlamentario socialista". Y el maximalista Serrati, en una carta que nunca recibirб Lenin, afirma dos aсos mбs tarde: "Para mн es necesario proceder de manera que la revoluciуn empiece en el momento mбs oportuno. Ni demasiado pronto ni demasiado tarde. Para mн esa tiene que ser nuestra tбctica. Tenemos que esperar serenamente a los eventos que estбn madurбndose para nuestra utilidad. Aquн se habla de constituir Consejos de Fбbrica, que algunos entre los sindicalistas y los socialistas quisieran que sustituyesen la labor de las organizaciones obreras y al partido. Se pretende que sуlo gracias a ellos y por ellos se tenga que constituir el Nuevo Orden. Nuestro grupo parlamentario debe trabajar para que la profundizaciуn de las crisis sea, en campo parlamentario, el нndice de la crisis que estб afectando al paнs econуmica y moralmente. Tenemos que vencer graves dificultades dependientes ademбs de la misma condiciуn de nuestro paнs, tambiйn de aquellas internas de nuestra situaciуn como partido. Muchos entre nosotros todavнa creen en ideologнas de 1848. Yo les considero romбnticos: utilнsimos en los momentos de la acciуn, pero muy peligrosos en la exactitud de las ideas". Comunistas entre los socialistas La revoluciуn provocarб en muy poco tiempo la formaciуn de una corriente comunista en el seno del PSI, cuyos elementos mбs relevantes serбn los jуvenes Gramsci y Bordiga. De hecho, ambos participan en 1917, junto con los centristas Serrati y Lazzari, en la reuniуn clandestina de la corriente maximalista: Gramsci estб de acuerdo con el napolitano Bordiga, que pone la toma del poder a la orden del dнa. Al aсo siguiente en Roma, los maximalistas intransigentes ganarбn el congreso del partido con el 70% de los votos. Poco despuйs, Bordiga funda en Nбpoles Il Soviet, mientras que en mayo de 1919 Gramsci publicarб en Turнn el primer nъmero de L?Ordine Nuovo. El primero de los dos periуdicos tendrб influencia nacional, especialmente en la juventud socialista (FGSI). Bordiga publicarб en йl una propaganda constante a favor de la toma del poder y del boicot a las elecciones polнticas (como tбctica para deslegitimar ante el proletariado la democracia burguesa), pero su anбlisis polнtico es superficial y las cuestiones teуricas estбn prбcticamente ausentes, a excepciуn de los argumentos de las tendencias antiparlamentarias europeas y de los acontecimientos de Hungrнa, que dominarбn sus pбginas durante 1920. Bordiga aplica a su propaganda el silogismo mбs simple: Si a) el proletariado es la clase revolucionaria y b) si el partido revolucionario es el que tiene que tomar el poder polнtico, entonces, c) la mayorнa de la clase obrera tiene que adherirse a las estructuras del partido. Este esquema estб lejano a la dinбmica propia que la clase obrera desarrolla cuando su conciencia comienza a avanzar hacia conclusiones revolucionarias. Si bien Bordiga mantiene diferencias con el ala maximalista de Serrati en cuanto que tiene una sincera voluntad de tomar el poder y estб en contra del cretinismo parlamentario, ambos caen en errores comunes acerca de la comprensiуn de la relaciуn entre el partido y la clase. Bordiga y Serrati piensan errуneamente que serб tarea del partido establecer cuбndo y cуmo construir los sуviets ("consejos de fбbrica") para administrar el poder polнtico fruto de la revoluciуn. Bordiga no se cansa de repetir que "hay que luchar para tomar el poder con las masas comunistas" y Serrati contesta invariablemente que "el poder caerб en manos del PSI como una fruta madura". Ninguno comprende que los sуviets rusos fueron una creaciуn espontбnea de las masas para organizar democrбticamente su lucha en un momento de ascenso revolucionario. Y esto sucedнa con o sin partidos. Lo que hicieron los bolcheviques fue entrar en ellos, trabajando pacientemente hasta ganar la mayorнa, mayorнa que hizo posible la insurrecciуn victoriosa y la toma del poder polнtico. El error de Serrati y Bordiga fue precisamente considerar que la revoluciуn sуlo serнa posible cuando la mayorнa de la clase obrera hubiese entrado en las organizaciones del PSI. Gramsci sн comprende las lecciones de la Revoluciуn de Octubre, y por eso su L?Ordine Nuovo se transforma en poco tiempo en el mejor periуdico obrero italiano. Gramsci coincide con Bordiga en propagar la inminencia de la toma del poder, pero ademбs L?Ordine Nuovo publica artнculos de Zinуviev, Lenin, Bйla Kun, Klara Zetkin y Karl Liebknecht, analiza el funcionamiento de los sуviets rusos, de los shop stewards (delegados de empresa) ingleses y de los IWW norteamericanos, acoge debates de alcance internacional y reflexiona sobre la relaciуn entre los partidos y las masas. Pero la difusiуn del periуdico queda limitada a la provincia de Turнn, lejos del conjunto del movimiento socialista a escala nacional. De momento, la autoridad de Gramsci en el conjunto del PSI es casi imperceptible. Serб durante el siguiente bienio, 1919-20, cuando L?Ordine Nuovo se transforme en el periуdico de los consejos de fбbrica y de los trabajadores de la regiуn del Piamonte. Al mismo tiempo, Gramsci y Bordiga se convertirбn en dos militantes socialistas de referencia para la futura corriente comunista. Mientras tanto, en febrero de 1919 los trabajadores conquistan la jornada laboral de 8 horas y las ideas revolucionarias se difunden abundantemente entre las masas. La burguesнa estб aterrorizada y el gobierno es impotente ante el creciente fervor: todo indica que se acerca su fin. La derrota, a principios de 1919, de la primera tentativa revolucionaria en Alemania es, sin duda, un duro revйs para la Revoluciуn Rusa, pero Italia parece ir rбpido en su ayuda. Es la vнspera del Bienio Rojo. III ?L?ORDINE NUOVO? Y EL BIENIO ROJO Podemos darnos cuenta del giro a la izquierda de la clase obrera considerando los datos de la afiliaciуn a las organizaciones obreras (FGSI es la juventud socialista, aunque en abril de 1920 ya tenнa la intenciуn de cambiar su denominaciуn a "comunista"): 1918 1919 1920 Incremento 1918-20 FGSI 6.300 35.000 55.000 773% PSI 24.000 90.000 290.000 1.108% CGL 250.000 1.500.000 2.100.000 740% En noviembre de 1919, el PSI obtiene 156 diputados en el Parlamento, conviertiйndose en el primer partido, a notable distancia del Partido Popular (PP) de Luigi Sturzo, con 51 escaсos. La derrota electoral de los partidos burgueses es devastadora. El gobierno que formarбn en contra del PSI serб muy dйbil. Al cabo de dos aсos, tambiйn los populares se separarбn de su derecha, y sectores de su base popular encontrarбn muy buena relaciуn con el PSI. La mayorнa de la clase obrera apoya abiertamente al partido que en los aсos anteriores habнa hablado sobre la revoluciуn: esto atestigua la condiciуn psicolуgica de las masas italianas. Toda la CGL, con mбs de 2 millones de afiliados, vota al PSI. La CIL (sindicato catуlico en el que los trabajadores agrнcolas suponнan el 80% de la afiliaciуn) cuenta con 1.800.000 afiliados y la anarquista USI, con 300.000. La difusiуn de las ideas socialistas se traduce en 1919 en un aumento de las huelgas y su extensiуn a todo el paнs: la clase obrera utiliza la fuerza y el entusiasmo revolucionario para obtener conquista tras conquista, tanto econуmicas como polнticas. De hecho, los dнas 20 y 21 de julio estalla una huelga general en solidaridad con la Rusia soviйtica, mientras que el 7 de noviembre se convoca huelga para celebrar el segundo aniversario de la Insurrecciуn de Octubre. El papel de ?L?Ordine Nuovo? Entre junio y septiembre de 1919, los obreros mбs conscientes de Turнn pueden leer en L?Ordine Nuovo artнculos como este, titulado Democracia obrera: "їCуmo dominar las inmensas fuerzas sociales que la guerra ha desencadenado? їCуmo disciplinarlas y darles una forma polнtica que tenga la virtud de ir desarrollбndose [e] integrбndose continuamente hasta convertirse en el armazуn del Estado socialista que encarna la dictadura del proletariado? їCуmo soldar el presente al futuro satisfaciendo a la vez las necesidades del presente y desarrollando una labor positiva encaminada a crear y ?anticipar? el porvenir? (...) La vida social de la clase trabajadora es rica en instituciones y se articula en mъltiples actividades. Dichas instituciones y actividades deben ser desarrolladas, organizadas, conjugadas en un sistema vasto y бgilmente articulado que absorba y discipline a la entera clase trabajadora. Las comisiones internas [de las fбbricas] son уrganos de democracia obrera que hay que liberar de las limitaciones impuestas por los empresarios y a los que hay que infundir vida y energнas nuevas. Hoy las comisiones internas refrenan y limitan el poder del capitalista en la fбbrica y desarrollan funciones de arbitraje y de disciplina. Desarrolladas y enriquecidas, serбn maсana los уrganos del poder proletario que sustituirбn al capitalista en todas sus funciones de direcciуn y de administraciуn. Ya desde ahora, los obreros deben proceder a la elecciуn de vastas asambleas de delegados, escogidos entre los mejores y mбs conscientes de sus compaсeros, de acuerdo con la consigna: ?ЎTodo el poder de las fбbricas a los comitйs de fбbrica!?. Consigna coordinada con esta otra: ?ЎTodo el poder del Estado a los consejos de obreros y campesinos!?. Un vasto campo de propaganda revolucionaria quedarб abierto a los comunistas organizados en el partido y los cнrculos de barriada. Tales cнrculos, de acuerdo con las secciones urbanas, deberбn proceder a la formaciуn del censo de las fuerzas obreras de la zona asн como a convertirse en la sede del consejo de barriada de los delegados de la fбbrica, en el ganglio que enlace y concentre todas las energнas proletarias del barrio en cuestiуn. Los sistemas electorales podrбn variar de acuerdo con la magnitud de la fбbrica (...) llegando a travйs de elecciones escalonadas y graduadas a la elecciуn de un comitй de delegados de fбbrica, que comprenda a representantes de todo el complejo del trabajo (obreros, empleados, tйcnicos). "En los comitйs de barriadas deberнa tenderse a incorporar delegados de mбs sectores de trabajadores residentes en el mismo barrio (...) [El comitй] deberнa emanar de toda la clase trabajadora residente en la barriada; emanaciуn legнtima y acreditada, susceptible de hacer respetar el principio de disciplina, investida del poder (...) Los comitйs de barriada se irбn agregando hasta convertirse en comitйs urbanos, controlados y disciplinados por el Partido Socialista y por los sindicatos profesionales. Semejante sistema de democracia obrera (integrado en las equivalentes organizaciones campesinas) proporcionarб una forma orgбnica y una disciplina permanente a las masas, constituirнa una magnнfica escuela de experiencia polнtica y administrativa, encuadrarнa a las masas hasta el ъltimo individuo, acostumbrбndola a la tenacidad y a la perseverancia, habituбndola a considerarse como un ejйrcito en campaсa (...) Cada fбbrica constituirнa uno o mбs regimientos de dicho ejйrcito, con sus jefes, con sus servicios de enlace, con su oficialidad, con su estado mayor; poderes йstos delegados por libre elecciуn, y no autoritariamente impuestos a travйs de los comicios electorales celebrados dentro de la fбbrica. (...) Se conseguirнa una transformaciуn radical de la mentalidad obrera, se educarнa a la masa para el ejercicio del poder, se infundirнa una conciencia de los derechos y deberes del compaсero y del trabajador; conciencia concreta y eficiente en tanto que espontбneamente generada por la experiencia viva e histуrica. (...) "La fуrmula ?dictadura del proletariado? debe dejar de ser una mera fуrmula, una ocasiуn de desfogue de la fraseologнa revolucionaria. Quien quiere el fin, debe querer tambiйn los medios (...) Dicho Estado no se improvisa: por espacio de ocho meses, los comunistas bolcheviques rusos centraron sus esfuerzos en difundir y en hacer tomar forma concreta a la consigna ?ЎTodo el poder a los sуviets!?, y los sуviets eran conocidos por los obreros rusos ya desde 1905. Los comunistas italianos deben atesorar la experiencia rusa y economizar tiempo y trabajo: la obra de reconstrucciуn exigirб tanto tiempo y tanto esfuerzo que habrнa que poder serle destinados todos los dнas y todas las energнas" (L?Ordine Nuovo, 21/06/1919). Los sуviets italianos nacieron de verdad. Gramsci solнa dirigirse a ellos con estas palabras: "ЎCamaradas! La nueva forma que ha tomado la comisiуn interna en vuestra fбbrica con el nombramiento de los comisarios de secciуn (...) no ha pasado inadvertida por el campo obrero y patronal de Turнn. Por una parte, se disponen a imitaros los obreros de otros establecimientos de la ciudad y de la provincia; por otra, los propietarios y sus agentes directos contemplan este movimiento con creciente interйs y se preguntan y os preguntan cuбl serб el objetivo al que tiende, cuбl el programa que se propone realizar la clase obrera de Turнn (...) Sabemos que nuestro trabajo ha tenido valor sуlo en la medida en que ha satisfecho una necesidad, ha favorecido la concreciуn de una aspiraciуn que estaba latente en la conciencia de las masas trabajadoras. Por eso nos hemos entendido tan de prisa, por eso se ha podido pasar con tanta seguridad de la discusiуn a la realizaciуn (...) Es una consecuencia directa del punto al que ha llegado en su desarrollo el organismo social y econуmico basado en la apropiaciуn privada de los medios de cambio y producciуn (...) A los que objetan que [los consejos obreros] acaban por colaborar con nuestros adversarios, con los propietarios de las industrias, contestamos que йse es, por el contrario, el ъnico modo de hacerles sentir concretamente que el final de su dominio estб cercano, porque la clase obrera concibe ya la posibilidad de decidir por sн misma y decidir bien (...) Y asн los уrganos centrales que surjan para cada grupo de secciones, para cada grupo de fбbricas, para cada ciudad, para cada regiуn, hasta un supremo Consejo Obrero Nacional, seguirбn organizбndose, intensificando la obra de control, de preparaciуn y de ordenaciуn de la clase entera, para fines de conquista y de gobierno" (A los comisarios de secciуn de los talleres Fiat, en L?Ordine Nuovo, 13/09/1919). Aquн estб por anticipado la respuesta al escepticismo de Bordiga respecto a los consejos de fбbrica, resumida en el artнculo їTomar las fбbricas o el poder?, publicado en Il Soviet en febrero de 1920. Los trabajadores dan la razуn a Gramsci: durante 1919 y 1920, los consejos de fбbrica viven un desarrollo impetuoso en toda la provincia de Turнn, entusiasmando a la base de la CGL local. En la conferencia de Bolonia, el PSI se compromete formalmente a "construir los sуviets en dos meses" y se adhiere por aclamaciуn a la reciйn nacida III Internacional. Pero a las palabras no les siguen los hechos. Mientras tanto, en la Baviera alemana se instaura la Repъblica de los Consejos y en primavera nace la repъblica soviйtica de Hungrнa. Es el aсo en el que las oprimidas masas italianas esperan, en vano, las directrices revolucionarias del PSI, que nunca llegarбn. En dos aсos, el PSI, debido al conservadurismo de su aparato y de su enorme grupo parlamentario, no bajarб del planeta del Parlamento. Dos aсos despuйs del Octubre ruso, la burguesнa italiana sigue estando en un impasse y el aparato del Estado, paralizado frente a la amenaza comunista, hasta el punto de que muchos comerciantes entregan las llaves de sus almacenes a las federaciones sindicales para que controlen el reparto y los precios de los alimentos. Y durante el bienio, los jornaleros ocuparon aproximadamente 28.000 hectбreas de tierras incultas. En septiembre de 1919 se publicу en Turнn el programa de los Consejos de Fбbrica, no por Gramsci, sino por los propios trabajadores de Fiat: "1) Los Comisarios de fбbrica son los ъnicos y autorizados representantes sociales de la clase proletaria, porque elegidos con sufragio universal por todos los trabajadores en el mismo lugar de trabajo (...) de los cuales los Consejos y el sistema de los Consejos representan la potencia y la direcciуn social (...) 3) (...) Los sindicatos tendrбn que continuar su actual funciуn, que es la de negociar con los patronos buenas condiciones de salario, horario y normas de trabajo para el conjunto de los trabajadores de las diferentes categorнas, dedicando todos sus conocimientos adquiridos durante las luchas del pasado (...). Los Consejos encarnan, en cambio, el poder de la clase obrera ordenada por taller, en contra de la autoridad patronal. Los consejos socialmente encarnan la acciуn de todo el proletariado en la lucha para la conquista del poder pъblico, para la aboliciуn de la propiedad privada. 4) Los trabajadores organizados en los consejos (...) rechazan como artificial, parlamentarista y falso cualquier otro sistema que los sindicatos deseen seguir para conocer la voluntad de las masas organizadas. La democracia obrera no se basa en el nъmero ni en el concepto burguйs de ciudadano, pero sн en las funciones del trabajo, en el lugar que la clase obrera naturalmente asume en el proceso de la producciуn industrial (...) 7) Las asambleas de todos los comisarios de los talleres de Turнn afirman con orgullo y certeza que su elecciуn y la formaciуn de Consejos representa la primera afirmaciуn concreta de la revoluciуn comunista en Italia. Se compromete a dedicar todos los medios a su disposiciуn para que el sistema de los Consejos (...) se difunda irresistiblemente y consiga en el menor tiempo posible que sea convocada una conferencia nacional de los delegados obreros y campesinos de toda Italia". Esa es la mejor respuesta a las acusaciones de "sindicalismo" que los dirigentes de la mayorнa centrista del PSI atribuнan a Gramsci y a los simpatizantes de L?Ordine Nuovo. En aquel momento en Italia, sindicalismo era sinуnimo de anarquismo. La gravedad de la acusaciуn se comprende mejor si se considera que el PSI se habнa formado a finales del siglo XIX al calor de la polйmica contra el anarquismo. La primera ofensiva patronal En el curso de 1920, la burguesнa cierra filas y toma la iniciativa. La huelga organizada por los consejos de Turнn en abril de 1920 es utilizada como pretexto por el AMMA (la patronal metalъrgica) para un cierre patronal general de la industria, con la ayuda de los carabineros. La FIOM de Turнn, dirigida por L?Ordine Nuovo, responde con una huelga que dura casi 20 dнas y que pronto implicarб a medio millуn de trabajadores de todo el Piamonte, incluidos los campesinos. El AMMA tenнa claro la importancia nacional de la lucha y quiere por todos los medios destruir el movimiento de los consejos antes de que contagie al resto del paнs. Los trabajadores de Gйnova y de Liguria estбn listos para participar, pero los frenan los dirigentes reformistas de la CGL. La direcciуn del PSI huye de Turнn para ir a debatir con tranquilidad, en otro sitio, los "detalles tйcnicos" de la construcciуn de los sуviets socialistas. Turati propone superar la crisis aceptando la invitaciуn del primer ministro a entrar en el Gobierno. Esta trampa pretende controlar a la clase obrera a travйs de sus dirigentes, y asн parar la revoluciуn, que Turati cree inmadura. Incluso Bordiga se pierde en una nebulosa de objeciones doctrinarias sobre los peligros que esconden los consejos obreros. Los trabajadores de Turнn recurren a la clase obrera de toda Italia. Gramsci y sus compaсeros proponen una huelga general nacional indefinida para alcanzar la insurrecciуn. Los patronos no conceden nada. D?Aragona, jefe de la CGL, estб decidido a recuperar el control de la situaciуn. Sin consultar a la base, trata con el AMMA y "obtiene" un reconocimiento formal de los consejos. A cambio acepta que los consejos dejen de controlar la producciуn y las condiciones de trabajo en las fбbricas. De esta manera se consuma la primera traiciуn. Traiciуn porque el PSI, que durante tres aсos habнa hecho propaganda socialista en favor de la "dictadura del proletariado", abandona todo contenido revolucionario en su estrategia, a pesar de que se habнa demostrado que los batallones pesados de la clase obrera estaban dispuestos a conquistar las fбbricas porque deseaban la revoluciуn y habнan perdido el sueldo de un mes para defender los consejos de fбbrica. Ahora debнan resistir el hambre y la miseria. Derrotada la larga ocupaciуn, la propaganda reaccionaria de la burguesнa tapiza los muros de todo el Piamonte y los patrones recuperan el control de las fбbricas. El 1є de Mayo, la represiуn es brutal y dos trabajadores son asesinados por la policнa y muchнsimos son heridos. La clase obrera no cede ante la represiуn, mientras los medios de comunicaciуn y los propios dirigentes obreros de la CGL y el PSI ridiculizan a los trabajadores considerando la huelga de abril como un "acto de ingenuidad, ilusiуn, infantilismo y romanticismo". Pero los empresarios no han conseguido totalmente su objetivo; han probado al adversario y han entendido que los dirigentes son dйbiles, pero la clase no se considera derrotada. El odio a la burguesнa y al Estado se extiende y profundiza por todo el paнs. Gramsci escribe: "Los entierros de los dos asesinados se transforman en una demostraciуn indescriptible de potencia y disciplina; nacen nuevas fuerzas populares, nuevas multitudes se suman al ejйrcito que acompaсa a sus caнdos al cementerio". (La fuerza de la revoluciуn, en L?Ordine Nuovo, 8/5/1920). Los socialistas italianos y la Tercera Internacional De esta experiencia, Gramsci, como Bordiga, alcanza la conclusiуn de que es necesario llevar a la mayorнa del PSI a posiciones revolucionarias consecuentes. Se va a hacer necesaria una conexiуn estable con Bordiga y los otros comunistas del PSI. Al mismo tiempo se adhieren a la III Internacional las fracciones revolucionarias de los partidos europeos socialistas, los nъcleos de los futuros partidos comunistas. Al inicio del 2є Congreso de la Internacional Comunista (julio de 1920), los bolcheviques aъn no saben nada del comportamiento reciente de los socialistas y de la CGL, pero durante su desarrollo Lenin se da cuenta de que solamente las posiciones polнticas de L?Ordine Nuovo coinciden con el programa de la Internacional. Lenin declararб ante los congresistas: "Nosotros tenemos que decir a los compaсeros italianos que la orientaciуn que se corresponde con la de la Internacional Comunista es la de los militantes de L?Ordine Nuovo, y no la de la mayorнa actual de los dirigentes del Partido Socialista y su grupo parlamentario". Los dirigentes socialistas se muestran apabullados ante la insistencia de Lenin de romper con los reformistas del partido. Por otra parte, tanto Lenin como Trotsky y Bujarin no ahorran crнticas a Bordiga por sus posiciones abstencionistas, ultraizquierdistas, aunque йstas constituyan una reacciуn al reformismo del PSI. Todos los asistentes al congreso llegan al acuerdo de que, tras la derrota de la primera revoluciуn alemana y hasta que surja una nueva ocasiуn, Italia se ha convertido en el siguiente paнs en el que la revoluciуn llamarб a la puerta. Los dirigentes bolcheviques no dudan de que la consolidaciуn y la propia vida de la revoluciуn iniciada en Rusia depende en ъltima instancia del йxito de la revoluciуn en Italia y Alemania. De hecho, pese a haber resistido la ofensiva militar de los ejercitos imperialistas y la reacciуn zarista, la repъblica soviйtica se encuentra en condiciones econуmicas muy inferiores a las de 1914. Ningъn dirigente bolchevique, ni siquiera Stalin, duda del papel vital de la revoluciуn en Alemania e Italia. Tanto es asн que Lenin declara que, si fuera necesario, la Rusia soviйtica estarнa dispuesta a sacrificarse por el йxito del proletariado alemбn. Lenin presta una extraordinaria importancia a la formaciуn de partidos genuinamente revolucionarios en Italia y, por encima de todo, en Alemania, paнs que habrнa podido arrastrar la repъblica soviйtica lejos del atraso, si el proletariado alemбn hubiera tomado el poder. Los bolcheviques habнan entendido perfectamente quй querнa decir Marx en La ideologнa alemana cuando escribiу: "En ausencia de un desarrollo de las fuerzas productivas iguales por lo menos a los mбs avanzados paнses capitalistas, se generalizarнa solamente la miseria, y por lo tanto con la necesidad volverнa tambiйn la lucha por lo necesario y volverнa toda la vieja mierda (...) sуlo con este desarrollo universal de las fuerzas productivas pueden tenerse relaciones universales entre los hombres. Lo que de una parte produce el fenуmeno de la masa ?sin propiedad? a la vez en todos los pueblos, hace depender cada uno de ellos de las revoluciones de los otros". Trotsky describiу asн las condiciones de la Rusia soviйtica: "Los tres primeros aсos que siguieron a la revoluciуn fueron de una guerra civil franca y encarnizada. La vida econуmica se subordinу por completo a las necesidades del frente (...) Es lo que se llama el perнodo del comunismo de guerra (1918-21) (...) Los objetivos econуmicos del poder de los sуviets se reducen principalmente a sostener las industrias de guerra y a aprovechar las raquнticas reservas existentes, para combatir y salvar del hambre a la poblaciуn de las ciudades. El comunismo de guerra era, en el fondo, una reglamentaciуn del consumo en una fortaleza sitiada" (La revoluciуn traicionada, pбg. 62). Septiembre de 1920: la toma de las fбbricas Los empresarios, envalentonados por la primera batalla ganada en Turнn, habнan rechazado tratar con la FIOM la mejora de las condiciones de trabajo y los aumentos salariales para combatir la subida del coste de la vida. A finales de agosto de 1920, la FIOM cede ante la presiуn de su base y llama a la toma de las fбbricas en toda Italia. En pocos dнas, la clase obrera estб lista para la batalla. La direcciуn de la CGL, dominada por los seguidores de Turati, obstaculiza el desarrollo del movimiento y, sobre todo, bloquea la ocupaciуn de las tierras por medio millуn de trabajadores del norte dirigidos por Federterra. El 6 de septiembre, la direcciуn del PSI proclama que "el dнa de la libertad y de la justicia estб prуximo", pero a pesar de los esfuerzos de la clase, el partido no habнa preparado ni la sublevaciуn, ni el armamento de los trabajadores ni una direcciуn centralizada de las operaciones. No habнa hecho mбs que charlar. Despuйs de diez dнas de resistencia, las fбbricas todavнa siguen ocupadas, pero sin una huelga general y sin consignas claras no se consigue organizar la toma del poder. La derecha reformista de Turati toma la iniciativa para zanjar la lucha reuniendo a las direcciones del PSI y de la CGL. Para entender lo que sucediу es necesario aclarar que entre el partido y el sindicato se habнa llegado a un pacto aсos atrбs: el sindicato dirigirнa las luchas econуmicas y entregarнa el mando al partido cuando la lucha se volviera polнtica. Ninguno debнa invadir el terreno del otro. Los dirigentes del PSI (mayoritariamente maximalistas) vieron en este pacto y en la cumbre organizada por D?Aragona la posibilidad de huir de la lucha sin perder la cara. Como no querнan dirigir la toma del poder, maniobraron para quedar en minorнa ante los reformistas cuando la cumbre decidiу que la conferencia de la CGL votara la insurrecciуn. El grupo de Serrati propuso que se votara "la invasiуn de los campos y de los talleres", con la esperanza de encontrar un rechazo total por parte de los dirigentes sindicales, o sea, del ala derecha de su mismo partido. Pero, ademбs del rechazo, se encontraron con toda la cъpula de la CGL ofreciendo dimisiones. En este punto, la direcciуn de la lucha obrera estaba completamente en manos de los centristas, que rehusaron su responsabilidad de organizar la toma del poder, negбndose a sustituir a la cъpula del sindicato. De forma hipуcrita y burlбndose de L?Ordine Nuovo, preguntaron a Togliatti y Gramsci si podнan, junto a sus compaсeros de Turнn, tomar el poder en Turнn (capital de la revoluciуn) y despuйs defenderlo en toda Italia. Era evidente que el PSI de Turнn no tenнa por sн solo la fuerza ni las armas para llevar a cabo tamaсa tarea en todo el paнs, como Gramsci tuvo que admitir. Ademбs, en Turнn estaba concentrado todo lo que quedaba del ejйrcito, y los obreros sуlo tenнan armas para defender las fбbricas, pero no para una insurrecciуn. Como consecuencia, los dirigentes centristas se justificaron asн: "Si no podemos tomar el poder en Turнn, donde la clase obrera estб mбs organizada, tampoco podremos hacerlo en el resto del paнs". La historia nos enseсa cуmo largos perнodos de incubaciуn y aumento de las contradicciones del capitalismo pueden expresarse de manera concentrada en muy pocos meses. La derrota de la clase obrera fue tanto mбs traumбtica cuanto mбs alto fue el punto al que llegaron sus esperanzas. Mбs tarde, Gramsci reconocerб dos errores muy serios por parte del grupo de L?Ordine Nuovo: no haber constituido una oposiciуn sindical arraigada en la CGL en Turнn y a nivel nacional, para presentar una alternativa a la direcciуn reformista, y no haber organizado desde el primer momento una fracciуn comunista y revolucionaria en el PSI que tuviera como уrgano nacional L?Ordine Nuovo. En ese momento empieza seriamente, sostenido por la IC, el trabajo de preparaciуn de la escisiуn de Livorno de enero de 1921, donde el PCI surgirнa del PSI. El Bienio Rojo y la Revoluciуn de Octubre han sido padre y madre del Partido Comunista de Italia. Ya en abril de 1920 Gramsci lo habнa comprendido todo: "La fase actual de la lucha de clases en Italia es la fase que precede a la conquista del poder polнtico por el proletariado revolucionario (...) o una tremenda reacciуn de parte de la clase propietaria y de la casta dominante. Toda violencia serб tenida en cuenta para someter el proletariado industrial y rural a un trabajo servil: se intentarб destrozar inexorablemente a los organismos de lucha polнtica de la clase obrera e incorporar los organismos de resistencia econуmica ?sindicatos y cooperativas? a la estructura del Estado burguйs". De hecho, los grupos fascistas empezaron inmediatamente su ofensiva. IV EL PCd?I, SECCIУN DE LA III INTERNACIONAL El manifiesto de la fracciуn comunista fue suscrito por Bordiga, jefe y organizador, ademбs de Gramsci, Terracini y Fortichiari. Este nъcleo serб la ъnica base seria de la IC en Italia. En el congreso de Livorno, toda la FGSI, junto a cerca de 60.000 militantes del partido, se escinden del PSI para fundar el PCI. En los meses siguientes, frente a la entrada de 15.000 nuevos militantes en el PSI, la corriente maximalista de Serrati perderб 47.000. Sin embargo, en el partido permanecerбn 80.000 militantes, de los cuales 62.000 son concejales o liberados de sindicatos o cooperativas obreras: el aparato burocrбtico del PSI. A travйs de este aparato, los socialistas mantendrбn su dominio en la izquierda, frustrando las expectativas de Gramsci y Bordiga, que pensaban llevarse al PCI a la mayorнa de los militantes socialistas. El frente ъnico En junio de ese aсo, el III Congreso de la Internacional Comunista rechaza justificadamente la adhesiуn de los maximalistas Lazzari, Maffi y Serrati, poniendo como condiciones la expulsiуn de la derecha reformista y la aceptaciуn del programa del Partido Comunista. Para todos estб claro que el PCI necesita bastante tiempo para conquistar la mayorнa de la clase obrera italiana. Lenin propone una soluciуn fundada en la tбctica de "abandonar a Serrati, pero luego aliarse con йl": el frente ъnico polнtico. El Bienio Rojo y el congreso de Livorno habнan aclarado a los militantes mбs conscientes la necesidad de constituir un partido genuinamente revolucionario, comunista. Pero se necesitaba una tбctica adecuada para extender esa conciencia a los trabajadores en el бmbito del viejo PSI y en la CGL. Para los bolcheviques, se trata de una tбctica temporal que los comunistas italianos deben adoptar en el perнodo de inevitable reflujo de la revoluciуn, con el objetivo de defenderse eficazmente contra la reacciуn fascista del capitalismo italiano y ganar la mayorнa de los trabajadores al PCI por medio de una explicaciуn paciente del programa revolucionario y de las causas de la derrota. Pero lo que es evidente para los bolcheviques resulta inaceptable para Bordiga y Gramsci. Sуlo unos aсos mбs tarde йste comprenderб que los militantes fieles al PSI habrнan necesitado mucho tiempo para entender la traiciуn de sus dirigentes, mientras el conjunto de la clase obrera tardarнa en levantar la cabeza tras la derrota de septiembre de 1920. A finales de 1921 serбn miles los que romperбn el carnet del PSI, pero sin adherirse al PCI. Lenin y Trotsky explicaban pacientemente la actitud de esos trabajadores a los comunistas italianos (igual que a los alemanes despuйs del fracaso de 1919): "їQuй nos asegura que el nuevo partido pueda ser mejor que el viejo PSI? їCуmo podemos estar seguros de que no seremos derrotados otra vez?". El frente ъnico ?criticar las propuestas polнticas de los dirigentes del PSI y al mismo tiempo ofrecer de forma compaсera una alianza para luchar contra los fascistas y por mejoras econуmicas? hubiera sido la tбctica adecuada para vencer esa comprensible desconfianza. En aquellos aсos, Trotsky discutiу asiduamente con Bordiga, que representaba a la mayorнa de los comunistas italianos, sobre dos cuestiones fundamentales: la estrategia de la burguesнa y las perspectivas para el fascismo. Bordiga afirmaba que los patronos italianos, para moderar la combatividad de la clase obrera italiana, pronto optarнan por un gobierno del PSI y, por tanto, el fascismo no constituirнa un peligro real. A consecuencia de esto, el Partido Comunista no podнa aceptar ningъn frente con los socialistas porque fascismo y socialdemocracia no representarнan mбs que dos caras de la misma moneda. Se trataba en esencia del mismo error que cometerб Stalin durante 1928-35, con consecuencias desastrosas en Alemania. Gramsci, un poco menos rнgido que Bordiga, propone que como mucho se pueda ofrecer al PSI un frente ъnico dentro de la CGL. Durante mбs de un aсo, se limitarб a criticar al grupo parlamentario del PSI desde las pбginas de L?Ordine Nuovo. El ultraizquierdismo le habнa conquistado, a pesar de las advertencias de Trotsky: "Preparaciуn para nosotros significa la creaciуn de condiciones tales para asegurarnos la simpatнa de la gran mayorнa de las masas (...) La idea de cambiar la voluntad de las masas con la decisiуn y la firmeza de la asн llamada vanguardia se tiene que rechazar sin duda porque no es marxista (...) Las acciones revolucionarias son irrealizables sin las masas, pero йstas no estбn constituidas por elementos absolutamente puros". A decir verdad, la ocasiуn para el frente ъnico sindical no faltarб, y pronto se podrб observar claramente el comportamiento sectario del PCI. En los ъltimos meses de 1921, el Partido Popular sufre la escisiуn temporal de su ala derecha, conformada por los grandes latifundistas y la burguesнa rural. En los campos de Cremona, secciones del PP se fusionan con los socialistas, y en otras zonas construyen juntos el sindicato. En octubre de 1922, tambiйn el PSI expulsarб a la derecha de Turati. Esta vez Lenin apoyarб el proyecto de fusiуn entre el PSI y el PCI, como una tarea de los comunistas para conquistar a la base militante del Partido Socialista. Pero ese proyecto se concretarб demasiado tarde. El frente ъnico hubiera acelerado el proceso en un momento en que el tiempo era un factor vital en la lucha contra el fascismo. Los ?Atrevidos del Pueblo? Aunque las escuadras de los fascistas fuesen violentas, destructivas y desmoralizantes, aunque la derrota del Bienio Rojo hubiese sembrado mucha desilusiуn, no es correcto imaginar que toda la clase obrera se resignase a la derrota. Para entender mejor su gran disposiciуn a luchar contra el fascismo y la burguesнa, es oportuno hablar un poco de lo que pasу en 1921. A mitad de ese aсo nacen en Roma los Atrevidos del Pueblo, la oposiciуn militar popular a la violencia de las escuadras fascistas (siempre apoyadas por la policнa). Cansadas y heridas por meses de expediciones punitivas de los camisas negras fascistas, las masas trabajadoras acogen con entusiasmo el nacimiento de los Atrevidos. Por toda Italia, hartos de los crнmenes fascistas, los trabajadores ven en la nueva organizaciуn esa voluntad de rebeliуn que nace del simple instinto por sobrevivir. Sin ninguna duda, la apariciуn de los Atrevidos del Pueblo es para el proletariado italiano el hecho mбs importante y significativo del verano de 1921. Tanto constituyйndose desde abajo o apoyбndose en las secciones de la Uniуn Proletaria (la asociaciуn de ex combatientes de la Primera Guerra Mundial vinculada al PSI y al PCI), centenares de trabajadores amplнan inmediatamente cada nъcleo de resistencia que nace. El nuevo gobierno burguйs dirigido por Bonomi mira con preocupaciуn la resistencia de los Atrevidos del Pueblo porque pone en riesgo la propuesta de tregua entre los asustados parlamentarios socialistas y los fascistas. Los fascistas aceptan el "pacto de pacificaciуn" para ganar tiempo, pero Mussolini pronto lo boicotearб. Mucho antes de Gandhi, los dirigentes socialistas inventaron la nefasta polнtica de la resistencia pasiva y de la no violencia: sueсan con parar la violencia fascista con un pacto parlamentario. El 6 de julio tiene lugar en Roma una importante manifestaciуn antifascista, en la que participan miles de trabajadores armados: el eco llega hasta Moscъ. Pravda del 10 de julio da una detallada informaciуn y el mismo Lenin, encantado con la iniciativa, no duda en seсarlarla como ejemplo a seguir. Despuйs de esta imponente manifestaciуn, en unas pocas semanas la estructura paramilitar antifascista se convierte en una organizaciуn con raнces en la clase. Tomando en consideraciуn las ъnicas secciones cuya existencia es cierta, ese verano la organizaciуn antifascista estб estructurada, al menos, en 144 secciones que agrupan casi a 20.000 militantes del norte al sur de Italia: Gйnova, Spezia, Florencia, Piombino, Livorno, Pisa, Ancona, Terni, Iesi, Pavнa, Parma, Piacenza, Bolonia, Brescia, Bйrgamo, Vercelli, Turнn, Milбn, Catania y Taranto, por citar solamente las ciudades principales. Los Atrevidos del Pueblo representan una estructura militar бgil, capaz de converger en poco tiempo donde se prevй que los fascistas pueden atacar. Por otra parte, intentan tambiйn ejercer el control del territorio a travйs de marchas en las calles de las ciudades o con patrullas callejeras para identificar a los elementos profascistas. Los animadores son los militantes de los movimientos y de los partidos polнticos proletarios: comunistas, socialistas, sindicalistas, anarquistas y, en algunas zonas, tambiйn trabajadores del PP. Mбs allб de la resistencia armada, lo que une a estas diversas corrientes del movimiento obrero es la visiуn comъn del fenуmeno fascista como reacciуn de clase. El perfil proletario del movimiento de los Atrevidos es obvio en todo el territorio nacional. Los ferroviarios son los mбs numerosos, los metalъrgicos son muchos, y tambiйn hay jornaleros, trabajadores de astilleros y portuarios, albaсiles, carteros, tranviarios y campesinos pobres. Y, sobre todo, muchos jуvenes. Los Atrevidos del Pueblo crecen y recogen la adhesiуn del primer batallуn de 300 guardias rojos comunistas de Turнn. En el verano de 1922, expulsan de Parma a muchнsimos fascistas armados. La juventud comunista estб entusiasmada, militantes comunistas y socialistas forman por su propia iniciativa nuevos batallones en muchos sitios. En Gйnova se forman varias brigadas, entre ellas las "Lenin" y "Trotsky". En los barrios obreros se recogen fondos para comprar armas. En contraste con toda esta actividad de la clase obrera, L?Avanti! (уrgano del PSI) del 7 de julio los ridiculiza: "Los Atrevidos del Pueblo se abandonan quizбs a la ilusiуn de tener la posibilidad de enfrentarse con йxito a la acciуn armada de la reacciуn". Gramsci pronto contesta en L?Ordine Nuovo del 15 de julio: "їSon los comunistas contrarios al movimiento de los Atrevidos del Pueblo? Al revйs: ellos aspiran al armamento del proletariado, a la creaciуn de una fuerza armada proletaria capaz de derrotar a la burguesнa, dominar la organizaciуn y el desarrollo de las nuevas fuerzas productivas generadas por el capitalismo". Pero Gramsci no representa a la mayorнa del Partido Comunista ni tiene la fuerza para contrarrestar el sectarismo y el prestigio de Bordiga. Gramsci se limitarб a este artнculo y poco mбs. Como un rayo, llega la directiva sectaria del Ejecutivo del PCI: "El encuadramiento militar revolucionario del proletariado tiene que constituirse dentro del partido". Y poco despuйs del pacto de pacificaciуn del PSI, aсade: "Se tomarбn las medidas mбs duras contra los militantes que desean incorporarse a los Atrevidos del Pueblo o ponerse solamente en contacto con tal organizaciуn". Se llega a la paradoja de considerar a los organizadores de los Atrevidos como fascistas y provocadores. Todas las limitaciones de la direcciуn comunista se hacen evidentes. Los dirigentes saludaban con entusiasmo los sуviets rusos, pero no entendнan su naturaleza, al igual que con la cuestiуn de la autodefensa obrera. En ambos casos se trata de estructuras que surgen de las exigencias de la clase obrera en la lucha polнtica y militar. Bordiga y los jefes comunistas, en cambio, aspiran a la subordinaciуn automбtica de las masas en lucha a las estructuras del partido. Esta superficialidad no tiene en consideraciуn para nada la heterogeneidad de la conciencia polнtica de los diferentes sectores de la clase obrera que, por cierto, no desaparece en una йpoca revolucionaria. Es mбs, denota una amplia infravaloraciуn del fascismo tanto militar como polнticamente. Los Atrevidos del Pueblo habнan entendido lo que los dirigentes revolucionarios no percibнan. Las consecuencias de la oposiciуn de los dirigentes socialistas y comunistas a fortalecer estos organismos de autodefensa obrera son desastrosas: los militantes socialistas abandonan los Atrevidos y los del PCI se refugian en las brigadas comunistas, para alivio del Gobierno y de la oposiciуn parlamentaria socialista. Como era de suponer, las bandas fascistas vuelven con brнos renovados a devastar e incendiar sedes sindicales, socialistas y comunistas y a asesinar a sus militantes. Policнa y carabineros se lanzan a reprimir a los 4.000 militantes a que quedan reducidos los Atrevidos a finales de 1921. La traiciуn de los dirigentes socialdemуcratas y el sectarismo de los lнderes del PCI impiden la resistencia. Al tiempo, en Gramsci y Tasca comienzan a surgir las primeras dudas a raнz de las crнticas que Lenin y el Comitй Ejecutivo de la IC enviarбn por correo al PCI: "їDуnde estaban en ese momento los comunistas italianos? Estaban ocupados en examinar con lente de aumento el movimiento para decidir si era suficientemente marxista y en conformidad con el programa (...) El PCI tenнa que penetrar desde el primer momento de manera enйrgica en el movimiento de los Atrevidos, agrupar alrededor de sн a los trabajadores y convertir en simpatizantes a los luchadores procedentes de las capas medias (...) poner a elementos de confianza a la cabeza del movimiento. El partido comunista es el cerebro y el corazуn de la clase obrera y, para el partido, no hay movimiento de los trabajadores demasiado bajo o demasiado impuro (...) vuestro joven partido debe utilizar cada posibilidad para tener contacto con los trabajadores de las masas obreras y para vivir con ellos. Para nuestro movimiento es mбs y mбs favorable cometer errores con las masas que no cometerlos lejos de ellas, encerrados en el limitado cнrculo de los dirigentes del partido, afirmando la castidad como principio". La autodefensa era el arma de la clase obrera italiana en la guerra civil que la burguesнa desatу desde 1920 contra los sindicatos, las organizaciones campesinas y las municipalidades socialistas y comunist |