| Argentina: La crisis del PJ (Peronista) y la verdad sobre el “complot” |
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| sбbado, 19 de junio de 2004 | |
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La crisis del Partido Justicialista (Peronista) y las denuncias de "complot" contra su gobierno ventiladas por Kirchner estбn sacudiendo la frбgil estabilidad polнtica del paнs. Sin embargo, estas disputas "por arriba" nada tienen que ver con una
La crisis del Partido Justicialista (Peronista) y las denuncias de "complot" contra su gobierno ventiladas por Kirchner estбn sacudiendo la frбgil estabilidad polнtica del paнs. Sin embargo, estas disputas "por arriba" nada tienen que ver con una preocupaciуn o una discusiуn sobre cуmo satisfacer los intereses "populares" y los problemas de los trabajadores, los desocupados y la juventud. Expresan solamente un reacomodamiento de intereses y pugnas entre diferentes sectores de la clase dominante y del corrompido aparato estatal burguйs.
Los intereses que defiende Kirchner Kirchner se considera el "sъper бrbitro" de la sociedad, tratando de defender los intereses de conjunto del capitalismo argentino (es decir, los intereses de los empresarios nacionales y extranjeros) en una situaciуn de polarizaciуn social extrema entre las clases, en cuanto a nivel de riqueza y condiciones de vida, y en un contexto donde las brasas del descontento popular desplegadas durante el Argentinazo nunca se apagaron completamente. De ahн que Kirchner se dedique a maniobrar entre los diferentes sectores capitalistas, disciplinando a unos y haciendo concesiones a otros, al tiempo que mantiene un ojo puesto sobre la clase obrera. Sus llamamientos demagуgicos a las masas ("no nos dejaremos vencer por aquellos que llevaron el paнs a la ruina", "este gobierno no se va a dejar presionar", etc) tienen como ъnico objetivo usar a los trabajadores y desocupados como un garrote con el que amenazar a determinados sectores de la clase dominante y del aparato del Estado para que limiten su voracidad y no hagan peligrar los intereses del conjunto del sistema. Pero esta polнtica del "garrote" tiene sus propios lнmites infranqueables, que se desprende de los intereses burgueses que defiende Kirchner. En primer lugar debe garantizar ganancias adecuadas a los empresarios y banqueros que les permita prosperar, lo que en las condiciones argentinas sуlo se puede conseguir con largas jornadas de trabajo, empleo precario y salarios bajos para los trabajadores. Y por otro lado, debe aceptar las reglas de juego que le marcan los grandes empresarios, las multinacionales y el FMI, acordando en el pago de la deuda externa, subiendo las tarifas escalonadamente y manteniendo la polнtica de privatizaciones. La crisis del PJ Hoy los empresarios y patrones, aъn con disidencias y fracciones, tienen en el partido peronista, casi la ъnica herramienta para llevar a cabo una polнtica a favor de sus intereses, a costa de los trabajadores. Por eso, para ellos no es un hecho menor la crisis del PJ y la pelea entre Kirchner y Duhalde por el control de sus estructuras. Son conscientes de lo peligroso que resulta basarse en una sola fuerza polнtica, luego del colapso de la UCR y la debilidad de la oposiciуn de derecha. Necesitan un contrapeso polнtico al peronismo para usarlo como elemento de presiуn a favor de sus intereses y como instrumento de recambio cuando aquйl se desacredite ante las masas. De ahн que sacaran de las catacumbas a Lуpez Murphy y a Macri estas ъltimas semanas, para que aglutinaran alguna fuerza social de apoyo, fundamentalmente en las clases medias. Lamentablemente para ellos, sus discursos ridнculos a favor de la suba de tarifas, de aumentar el pago de la deuda externa y de mбs "mano dura" para reprimir la protesta social no tienen una especial audiencia de masas. Kirchner necesita "remozar" a un PJ que perdiу casi toda su autoridad sobre los trabajadores y los sectores populares, para convertirlo en un instrumento capaz de contenerlos dentro del sistema. Pero eso lo enfrenta a Duhalde y a un sector importante de la burocracia y de los funcionarios del partido (gobernadores, legisladores, diputados, senadores, intendentes y concejales), fundamentalmente del PJ bonaerense, siempre dispuestos a venderse al mejor postor a cambio de prebendas y corruptelas. Este sector no estб dispuesto a perder parte de su poder y de sus privilegios, y mucho menos compartirlos con la nueva camada de arribistas que se arremolina alrededor de Kirchner (los transversales). Esta lucha a veces amenaza con la ruptura, pero Kirchner, Duhalde y la burguesнa no se pueden permitir una ruptura del peronismo en estas circunstancias, porque son conscientes de la inestabilidad social que eso implicarнa. Estбn condenados, por el momento, a alcanzar acuerdos temporales inestables, que sуlo prepararбn nuevas crisis y conflictos a futuro. Sin embargo, la burguesнa no juega de neutral en esta pelea. A pesar de que no tiene nada que temer de las polнticas de fondo de Kirchner, quiere tenerlo firmemente controlado. De ahн que sectores de la clase dominante estбn interesados en que el aparato duhaldista siga actuando de contrapeso a la "fogosidad" presidencial. La pelea por el reparto de la plata de la "coparticipaciуn" entre la provincia de Buenos Aires y el gobierno de la Naciуn tiene un costado vinculado a la interna peronista. Kirchner se estб apoyando en el resto de los gobernadores para mantener a raya al PJ bonaerense y negarle el aumento en los fondos que solicitan. Al fin de cuentas, los fondos que antes manejara Duhalde en la provincia de Bs. As. y que hoy reclama Solб, no fueron otra cosa que la herramienta para forjar el poder duhaldista. Lo que hay de verdad sobre el "complot" Otro frente de inestabilidad para el gobierno de Kirchner es la fuente de conspiraciones cotidianas procedentes del corrompido aparato de represiуn. La purga de cientos de oficiales y suboficiales de las policнas Federal y Bonaerense implicados en delitos como asesinato, robo, secuestros extorsivos, torturas, gatillo fбcil, enriquecimiento ilнcito, etc., es una muestra de lo lejos que llegу la putrefacciуn del aparato del Estado. Esta mafia policial, incrustada por dentro y por fuera de la policнa, es la verdadera responsable de los "picos" de inseguridad habidos en los ъltimos meses. A ellos se suman los oficiales desplazados de sus funciones dentro del ejйrcito en el ъltimo aсo por las discrepancias con el gobierno de Kirchner en materia de derechos humanos. Vinculado a esto saliу a la luz la celebraciуn de una cena semisecreta en el Regimiento de Patricios, donde habнa oficiales del ejйrcito y la policнa, polнticos peronistas y radicales, y algunos empresarios. Por la informaciуn ofrecida en los medios, parecнa una representaciуn en pequeсo de aquellos sectores que perdieron cuotas de poder en el ъltimo aсo o que fueron desplazados de sus esferas de privilegio. Para decir la verdad, mбs que una reuniуn de conspiradores, parecнa un encuentro de mutilados de guerra que se lamнan unos a otros sus heridas. La base social de apoyo en estos momentos para tales conspiraciones es tan estrecha que ni ellos mismos se lo toman en serio. Por el momento, los sectores decisivos de la clase dominante (los monopolios y banqueros) no necesitan recurrir a verdaderas conspiraciones para que el gobierno lleve adelante la polнtica que mejor conviene a sus intereses. En lo fundamental, Kirchner estб respondiendo a sus expectativas. Lo que no impide que usen al resto de los sectores descontentos de la clase dominante, del aparato del Estado y de los polнticos burgueses (peronistas, radicales, lopezmurphystas y macristas) para presionar a Kirchner; de la misma manera que, a veces Kirchner, pretende apoyarse en sectores de las masas para limitar el apetito incontenible de aquйllos. En este equilibrio de fuerzas y de intereses se desenvuelve la actual situaciуn polнtica del paнs. La pata "izquierda" de Kirchner Ante este cuadro de situaciуn toda una serie de grupos y movimientos experonistas, nacionalistas de izquierda y sectores de la CTA se prestan a ser la "pata izquierda de Kirchner". Indudablemente, aquн hay de todo. Desde arribistas que aspiran a incorporarse a una lucrativa carrera polнtica y funcionarial hasta luchadores honestos que consideran que hay que cerrar filas frente a la embestida de la derecha. Nosotros discrepamos con estos ъltimos compaсeros. El hecho de que algunas de las polнticas implementadas por Kirchner hayan sido acogidas con expectativas entre trabajadores y desocupados, no quiere decir que se pueda o se deba apoyar a este gobierno "por izquierda". La misiуn de este gobierno es reestablecer un clima tranquilo, "normal", para el desarrollo de los negocios capitalistas, cosa que no harб mбs que preparar y prolongar penurias y miseria para los trabajadores. Esto es lo que tenemos que explicar con paciencia y con claridad. Las ataduras de estos sectores al kirchnerismo les va a deparar desagradables sorpresas. Ahora tienen que masticar vidrio para justificar antes sus bases el carбcter "nacional y popular" de medidas tales como el envнo de tropas a Haitн, el aumento de los pagos de la deuda externa, las subas de tarifas, el mantenimiento de las polнticas privatizadoras y a favor de las multinacionales. Esto provocarб inevitablemente crisis en estos movimientos y, mбs adelante, rupturas y escisiones en lнneas de clase. Tambiйn debemos rechazar la actitud oportunista o sectaria de parte de la izquierda que, siendo incapaz de conectar con el estado de бnimo de los trabajadores, se limita a lanzar una consigna nueva cada semana tratando de buscar atajos y golpes de efecto para intentar llegar a los trabajadores. Si ademбs no le interesan o boicotean las iniciativas de lucha y organizaciуn que nacen en el seno de la clase obrera, porque no se ajustan a sus consignas ni a los espacios organizativos por ellos dirigidos, jamбs arraigarбn entre los trabajadores pese a sus afanes autoproclamatorios. Una alternativa de clase Desde El Militante rechazamos tener que elegir entre lo peor o lo menos malo. Lo que se necesita es una polнtica de independencia de clase. La clase obrera argentina, lenta, pero obstinadamente, estб empezando a ejercitar sus mъsculos, estб empezando a sentir confianza en sus propias fuerzas, poniendo la mirada en recuperar lo perdido en los ъltimos 25 aсos. Los trabajadores ya no se resignan a continuar con su situaciуn de tremenda pauperizaciуn con las migajas que tira el gobierno, y salen a pelear cada vez con mбs fuerzas: con la realizaciуn de asambleas, medidas de fuerza, movilizaciones y paros, forzando a los dirigentes sindicales a ponerse a la cabeza o pasando por encima de ellos. Ademбs de la lucha sindical, la clase trabajadora tambiйn tiene que luchar polнticamente. La alternativa no puede ser tener que elegir cada tres o cuatro aсos quй partido burguйs o representante de los patrones ponemos en el gobierno para que nos explote. Necesitamos disponer de nuestra propia organizaciуn polнtica de masas que se fije como objetivo arrancar a la burguesнa del timуn de la sociedad, y que ponga bajo el control de los trabajadores las fбbricas, los medios de transporte, la tierra, los monopolios y los bancos, en interйs de la mayorнa de la sociedad. Impulsar y organizar esa fuerza polнtica, junto con las masas de trabajadores y la juventud, es la tarea que tenemos por delante. |